¿Un psicólogo en la Unidad de Acúfenos?

A pesar de que no estéis familiarizados con éste término, os aseguro que todos vosotros sabéis de lo que estamos hablando ya que prácticamente todos hemos tenido acúfenos al menos una vez en la vida durante unos segundos. Acúfenos son esos sonidos que escuchamos a veces sin que exista un estímulo externo, por ejemplo al salir de un lugar ruidoso o con muchas personas hablando alto. Son tan comunes que hay incluso algunas supersticiones en torno a ellos: “Si te pitan los oídos es que están hablando de ti”. Pues bien, a continuación veremos cómo éste fenómeno puede llegar a incapacitar a una persona desde una perspectiva psicológica.

Quien tiene acúfenos o tinnitus los describe como un sonido en los oídos o en un sólo oído, similar a un timbre o silbido, aunque en algunos casos puede ser como un zumbido, un pitido… La ciencia ha definido los acúfenos como la percepción de sonidos en ausencia de estimulación auditiva o eléctrica, y se han clasificado tradicionalmente en objetivos (derivados de una actividad biológica interna) o subjetivos (derivados de una actividad neuronal anormal).

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Desde un punto de vista psicológico podríamos añadir una clasificación más, según la vivencia que tiene la persona del acúfeno: inocuo, molesto o incapacitante. La estadística nos dice que un 80% de las personas que informan de tener acúfenos constantes los definen como inocuos o algo molestos, sin embargo un 5% aproximadamente de éstas personas se encuentran gravemente incapacitadas a causa del acúfeno, ya que informan de problemas de ansiedad, depresión, insomnio… Veamos como la psicología explica el proceso de incapacitación de un acúfeno.

  • ¿Qué los causa?

Existen algunas causas conocidas, el acúfeno no es una enfermedad como tal, sino que se considera un síntoma. Los factores precipitantes conocidos pueden ser algunos fármacos denominados “ototóxicos” que pueden provocar acúfenos a algunas personas, una lesión o infección en el oído, la exposición a sonidos con alto volumen (también se le llama el “mal del músico”), enfermedad de Menière, tumores cerebrales…entre otros. Es por esto que cuando aparecen los acúfenos se debe acudir al especialista para descartar cualquier enfermedad grave que los provoque. Sin embargo, es muy habitual que se desarrolle el acúfeno sin una causa médica objetivable ni tras un acontecimiento directo, en estos casos la persona de pronto se ve sorprendida por un sonido que no cesa.

Una pregunta más útil una vez que aparece el acúfeno y se descarta lo orgánico es ¿qué lo mantiene? Lo cierto es que cómo decía, todos hemos tenido alguna vez acúfenos, incluso cuando escuchas el sonido del corazón al latir, se le denomina acúfeno, entonces…

  • ¿Por qué para algunas personas el acúfeno es tan incapacitante?

Veamos qué factores son los que intervendrían desde un punto de vista psicológico en un proceso prototípico de aparición del acúfeno al que no se adapta la persona:

Cuando aparece una actividad neural relacionada con el acúfeno, y la persona lo detecta, puede encontrarse en un estado emocional de ansiedad, estrés, tristeza o quizás sea una persona normalmente nerviosa, con tendencia a controlar o a preocuparse fácilmente, por lo que la aparición de éste sonido extraño es otra amenaza más, que no puede hacer desaparecer.

  • Primera reacción (Ver entrada): aparece una primera reacción emocional de sorpresa, con cierta activación (inquietud motriz, aceleración del pulso, sensación de nerviosismo, respiración acelerada…) llamaremos a esta la respuesta automática de estrés.
  • Valoración: se valora éste estímulo como amenazante, aunque en un primer momento se piense conscientemente “Bueno, ya se pasará”. El cuerpo y la mente ya se ponen alerta ante este cambio, ya que se considera que los recursos propios para afrontarlo son insuficientes. Ésta sensación de amenaza y descontrol aumenta a medida que los médicos dicen no encontrar una causa orgánica.

Como buen guardián del bienestar lo vigila de cerca, comprueba si ha aumentado de volumen, si sigue ahí, sus características, se lo cuenta a los familiares y médicos y nadie le ofrece una solución, por lo que esta persona se cansa, se frustra, se enfada…

  • Atención, monitoreo e interpretación: (Mira esta entrada) la atención es como un foco, se puede dirigir más o menos donde se quiere, de modo que donde se apunta se distingue con más intensidad y lo de alrededor se va difuminando. Cuando el acúfeno se va convirtiendo en amenaza, se desvían parte de los recursos de nuestra atención a la señal de amenaza y de éste modo se observa, se comprueba, y se magnifica el acúfeno, se le dedican recursos que por desgracia no son ilimitados. Parece lógico que si atiendes al acúfeno constantemente cueste estar concentrado o relajado, si buscas el acúfeno, lo más probable es que lo encuentres y que cada vez sea algo diferente, por lo que la interpretación de esta señal se va haciendo más amenazante y negativa, siendo un estímulo que desencadena emociones negativas.

El acúfeno se convierte en el centro de su vida, comienza a hacerse preguntas incómodas (¿Y si no se pasa?, ¿Y si empeora?, ¿Tendré que estar toda la vida así? ¿Será que me pasa algo realmente malo?) que le provocan emociones cada vez más difíciles de controlar.

  • Pensamientos negativos: según la persona serán de un modo u otro, pero lo habitual es que sean catastróficos (Esto es lo peor que me ha pasado, es insoportable) o muy pesimistas, que no tengan respuestas (¿Y si…?) o que sean totalitarios (Nunca se me pasará, siempre voy a estar mal…)
  • Creencias: la personalidad y las experiencias de cada uno tienen mucha importancia, tanto en el posible origen como mantenimiento del acúfeno; determinan en parte cómo se afronta la amenaza y cuáles son las creencias acerca de la misma (Debo intentar controlar el acúfeno, no controlarlo es peligroso, algo malo está sucediendo y no lo encuentran…)

Éstas emociones alimentan el miedo a que empeore la situación, y abandona actividades que antes le gustaban, evita otras actividades “por si acaso”, empieza a utilizar otros sonidos más fuertes para taparlo… Ahora el acúfeno lo ocupa todo, y cada día la ansiedad se hace más fuerte (claro, no desaparece el maldito silbido), su irritabilidad, la tristeza y el desazón, hacen que ya no quiera hacer tantas cosas como antes, además cuesta dormir (¿Cómo dormir con un sonido constante?) y en el trabajo no se puede concentrar como antes, su atención se dispersa con facilidad. Se producen todos los síntomas y la persona se ve incapacitada en todas las áreas de su vida por el acúfeno.

  • Comportamientos disfuncionales: la evitación de actividades por miedo, las conductas de seguridad (poner música en ciertos momentos, llevar siempre cascos…), el abandono de actividades gratificantes o el uso de sustancias perjudiciales para calmar los nervios. Estos comportamientos hacen que la emoción desagradable aumente y todas las consecuencias que hemos descrito anteriormente vayan a peor, de modo que la persona cada vez tendrá más miedo al acúfeno y tendrá la sensación de que toda la culpa es del mismo.

Así es como un acúfeno se convierte en incapacitante y genera consecuencias como trastornos emocionales, insomnio o problemas de deterioro cognitivo (memoria, concentración, toma de decisiones…). No es cuestión de un día, es un proceso lento en el que la persona no se da cuenta de que está entrando, ya que quizás siempre ha lidiado así con sus problemas y dificultades, y éstas desaparecían o las podía soportar, pero el acúfeno es incontrolable y lo considera insoportable, por más que se intenta cambiar, más agotador llega a ser.

  • ¿Dónde interviene el psicólogo?

El psicólogo puede intervenir sobre el propio acúfeno, sobre las consecuencias del mismo o sobre los mecanismos que lo mantienen y provocan los síntomas.

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  1. Una intervención sobre el acúfeno es la Terapia de Reentrenamiento del Acúfeno, basada en el Modelo de Jastreboff. En ésta el objetivo es lograr eliminar el significado negativo de la señal y que la persona llegue a habituarse. La habituación es un proceso muy común en nuestro día a día, nos habituamos a los sonidos de coches, del tic tac del reloj o al sonido de nuestra propia respiración, esto es lo que se procura llevar a cabo mediante ésta terapia.
  2. Para intervenir sobre las consecuencias del acúfeno se suele utilizar la terapia de tipo farmacológico pautada por un psiquiatra. En el caso del psicólogo se puede intervenir sobre la ansiedad o la depresión si está interfiriendo directamente en un tratamiento médico, sin necesidad de tratar el acúfeno. Ésta terapia está dirigida a los síntomas del acúfeno únicamente.
  3. Por último, las intervenciones cognitivas sobre los mecanismos, trabajan con distintas técnicas que se han visto validadas empíricamente para lograr que la persona aprenda a manejar sus procesos cognitivos y estados emocionales. Se procura flexibilizar la forma de afrontamiento ante el estrés y por supuesto ante acúfeno, a detectar cómo los pensamientos provocan cambios emocionales y corporales que influyen en su acúfeno, y finalmente comprender cómo ha llegado a los niveles de interferencia y lograr mejorarlos. Ésta terapia no se dedica exclusivamente al acúfeno, sino al proceso que hemos visto anteriormente, de modo que se logra que la persona pueda utilizar lo aprendido durante la terapia en otras áreas de su vida, aprendiendo al fin y al cabo a regular de una forma adaptativa sus emociones y cogniciones, llevando a cabo un afrontamiento más flexible de distintas situaciones.
  • Recomendaciones.

En primer lugar acudir al médico de cabecera y al especialista para descartar causas orgánicas y asegurarse de que no hay una enfermedad grave. Se ha comprobado que el mejor tratamiento es conjunto entre los distintos profesionales que sean necesarios (según el caso) en conjunto, como el otorrinolaringólogo, fisioterapeuta, psicólogo, psiquiatra, audiólogo y nutricionista.

Aprende alguna de las técnicas de relajación que existen, la que mejor se adapte a ti, puede ser la respiración diafragmática, la meditación, mindfullnes, relajación de Jacobson… hay mucha variedad de técnicas. Es importante lograr manejar las emociones negativas a nivel fisiológico cuando resultan molestas ya que tienen mucho que ver con el empeoramiento del acúfeno y con las dificultades para afrontar el día a día.

Busca información en las asociaciones de personas con acúfenos, ellos podrán ayudarte para que lo comprendas mejor y compartas experiencias con otras personas.

 

Si tienes la sensación de que no puedes sólo y necesitas una guía o tratamiento, contacta conmigo: 

Cinthya González psicóloga (Madrid).

Contacta e infórmate:

Teléfono: 695 81 12 32

Email: cinthyagongar@gmail.com

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2 respuestas a “¿Un psicólogo en la Unidad de Acúfenos?

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